En la séptima planta, donde el hotel llega hasta la colina verde de San Martino, donde se encuentra una piscina y un jardín.

La planta alta del hotel toca la colina de San Martino, un auténtico camino de campo en medio de la ciudad.

Aquí, se ha creado un jardín incomparable en la azotea: con una vista de 360 grados a la ciudad, al golfo, al Vesubio y a Capri, por un lado, y por el otro, la colina con el viñedo de San Martino, y además el monasterio cartusiano que recibe el mismo nombre y el Castillo en toba de San't Elmo.

La terraza cuenta con un jardín de rara belleza: los antiguos huertos cultivados por los monjes se han conservado con sus paseos y pérgolas.

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La piscina, abierta del 15 de mayo al 15 de septiembre, de 9 de la mañana a 17:00 tiene forma sinuosa y se excavó en la roca de toba en la posición más espectacular. Está casi camuflada por las zonas verdes y la piedra.

Equipada con tumbonas y zonas para sentarse al aire libre.

En una cueva escondida, nuestros clientes pueden disfrutar de una segunda piscina esculpida en la toba, con agua caliente y chorros saludables.

La experiencia visual de la última planta del hotel no termina con la vista panorámica de Nápoles. La propia estructura deja entrever detalles escondidos que se pueden descubrir y disfrutar.

Deambulando por los vinos y las plantas de cítricos o a través de los juegos de luz creados por la pérgola, podrá descubrir los detalles que parecen estar perfectamente integrados en la estructura del monasterio, como la piscina a ras de suelo y la piscina de agua caliente incrustada en la roca.